Comerciantes del Mercado Central de Acapulco reportaron que 108 locales resultaron afectados por el incendio registrado durante la madrugada del miércoles 16 de septiembre, una cifra superior a los 94 establecimientos que inicialmente se habían señalado.
Los vendedores también rechazaron que el siniestro haya sido ocasionado por pirotecnia y solicitaron al Gobierno de Guerrero apoyo económico para hacer frente a las pérdidas que dejó el fuego en el área conocida como nave de flores y zapatería.
Uno de los comerciantes, Enrique Morelos, negó que dentro del mercado se haya producido una explosión de artículos pirotécnicos y pidió esperar los resultados del peritaje para determinar oficialmente las causas del incendio.
“Se lo digo con el corazón en la mano Gobernadora: no fue pirotecnia, nosotros ni producimos, ni almacenamos, ni vendemos pirotecnia”.
Morelos consideró que una posible causa pudo ser un cortocircuito, aunque aclaró que no podía afirmar el origen del fuego hasta conocer las conclusiones de las autoridades encargadas de realizar las investigaciones.
Ante las pérdidas registradas, los comerciantes solicitaron respaldo económico al gobierno estatal, mientras que autoridades municipales les informaron que recibirían un incentivo y se comprometieron a intervenir en la zona dañada.
De acuerdo con lo señalado por los propios vendedores, el Ayuntamiento de Acapulco estableció un plazo de aproximadamente un mes para rehabilitar el área afectada por el incendio.
Durante un recorrido realizado este jueves, todavía se detectaron pequeños brotes de fuego en al menos tres locales de la nave de flores y zapatería. La situación fue controlada de inmediato por elementos del Ejército Mexicano que permanecen desplegados en el lugar.
Además de mantener vigilancia en la zona, los militares comenzaron a colaborar con los comerciantes en las labores de limpieza, así como en el retiro de estructuras metálicas y otros materiales que quedaron entre los escombros.
Pese a las condiciones en que quedó parte del mercado, algunos comerciantes comenzaron a buscar alternativas para continuar con sus actividades. Entre ellos se observó a una mujer que, 24 horas después del incendio, instaló un pequeño puesto bajo un toldo sobre la banqueta y la calle para intentar vender nuevamente su mercancía.




