La tradición de los clavadistas de La Quebrada podría sumar un nuevo capítulo histórico con la participación de Lilia Michell Nieves Torres, una adolescente de apenas 15 años que busca convertirse en la primera mujer originaria de Acapulco en obtener un Récord Guinness por realizar un clavado desde una altura de 28 metros. La Asociación de Clavadistas de La Quebrada impulsa esta iniciativa como reconocimiento a su disciplina, preparación y valentía.
De acuerdo con el presidente de la Asociación de Clavadistas de La Quebrada, Gustavo Gatica Gorostieta, la joven comenzó a ejecutar este tipo de saltos cuando tenía 13 años; sin embargo, en aquel momento no fue posible iniciar el proceso de certificación. Explicó que ahora buscarán formalizar la candidatura ante Guinness World Records, para lo cual solicitarán el respaldo del secretario de Turismo de Guerrero, Simón Quiñones Orozco, con el propósito de fortalecer la gestión.
La trayectoria de Lilia Michell destaca entre los alumnos de la escuela de clavados de La Quebrada. Actualmente, cinco menores reciben formación en esta disciplina y realizan saltos de entre ocho y diez metros de altura, pero ella es la única adolescente que se lanza desde los 28 metros. Su interés por este deporte surgió cuando tenía siete años, inspirada por su padre, Héctor Miguel Nieves Jiménez, quien suma más de 20 años como clavadista profesional en este emblemático atractivo turístico.
La joven explicó que su preparación inició con clavados desde plataformas de apenas tres metros y, gracias a un entrenamiento constante, fue incrementando progresivamente la dificultad hasta alcanzar los 28 metros. Ahora su siguiente meta es prepararse para realizar un salto desde 35 metros de altura, un desafío reservado para los clavadistas con mayor experiencia, lo que reforzaría su camino hacia nuevos logros.
Además de cumplir con sus estudios de tercer grado de secundaria, Lilia Michell compagina su formación académica con los entrenamientos diarios. Comentó que cada clavado representa una combinación de emoción, nervios y satisfacción, especialmente al recibir los aplausos de quienes visitan La Quebrada. Finalmente, invitó a niñas y niños de Acapulco a aprovechar el periodo vacacional para integrarse a la escuela gratuita de clavados y preservar una de las tradiciones más emblemáticas del puerto.




