La administración Trump revive caso por derribo de avionetas en 1996.
Casi 30 años después del derribo de dos avionetas civiles frente a las costas de Cuba, autoridades de Estados Unidos preparan una posible acusación penal contra Raúl Castro.
El exmandatario cubano, de 94 años, estaría vinculado con la operación militar ocurrida en febrero de 1996 contra aeronaves de la organización Hermanos al Rescate, integrada por exiliados cubanos radicados en Miami.
La investigación es supervisada por la Fiscalía del Distrito Sur de Florida y contempla posibles cargos contra funcionarios del gobierno cubano relacionados con el derribo de las avionetas. Reportes difundidos en medios estadounidenses indican que el proceso podría avanzar en los próximos días, aunque la acusación aún debe ser presentada y aprobada por un gran jurado federal.
El caso ocurrió el 24 de febrero de 1996, cuando aviones MiG de la Fuerza Aérea de Cuba interceptaron y derribaron dos aeronaves modelo Cessna 337 que participaban en labores de búsqueda de balseros en el estrecho de Florida. El ataque dejó un saldo de cuatro personas muertas: tres ciudadanos estadounidenses y un residente cubano en Estados Unidos.
El gobierno cubano sostuvo en aquel momento que las aeronaves habían violado su espacio aéreo en distintas ocasiones y señaló a Hermanos al Rescate por realizar acciones políticas contra el régimen, sin embargo, investigaciones posteriores de la Organización de Aviación Civil Internacional concluyeron que las avionetas fueron destruidas en espacio aéreo internacional.
Tras el incidente, el Consejo de Seguridad de la ONU condenó el uso de la fuerza contra aeronaves civiles.
El derribo provocó una crisis diplomática entre Washington y La Habana y derivó en un endurecimiento de las sanciones estadounidenses contra Cuba mediante la aprobación de la Ley Helms-Burton durante el gobierno de Bill Clinton.
Desde entonces, familiares de las víctimas y autoridades estadounidenses han buscado fincar responsabilidades penales a integrantes de la cúpula cubana.
Investigaciones y grabaciones difundidas en años recientes apuntan a que Raúl Castro, quien entonces encabezaba las Fuerzas Armadas cubanas, habría participado en discusiones relacionadas con la autorización del operativo.
Audios divulgados posteriormente muestran conversaciones sobre la posibilidad de derribar las aeronaves “sobre el mar” para evitar que los restos cayeran en La Habana.




