Más de 70 diputados laboristas piden la salida del primer ministro británico.
Las presiones dentro del Partido Laborista contra el primer ministro británico, Keir Starmer, aumentaron este lunes luego de los resultados obtenidos en las elecciones locales y regionales celebradas el pasado 7 de mayo, donde la fuerza gobernante perdió cerca de mil 500 concejales y enfrentó el avance del partido Reform UK.
La crisis interna escaló después de que integrantes del propio gabinete solicitaran al mandatario definir una fecha para dejar el cargo.
Medios británicos reportaron que la ministra del Interior, Shabana Mahmood, y la canciller Yvette Cooper, expresaron su preocupación por el rumbo del gobierno y pidieron una transición ordenada dentro del partido.
Hasta la noche del lunes, al menos 70 diputados laboristas habían respaldado públicamente la petición de renuncia.
Durante un discurso ofrecido la mañana del lunes, Starmer reconoció el descontento ciudadano y admitió que parte de las críticas también están dirigidas hacia su administración. El primer ministro afirmó que su gobierno buscará “fortalecer la relación del Reino Unido con Europa” y anunció que presentará una iniciativa para nacionalizar la empresa siderúrgica British Steel.
El Partido Laborista llegó al poder el 4 de julio de 2024 tras catorce años de gobiernos conservadores, sin embargo, la popularidad de Starmer ha disminuido en medio del estancamiento económico y el incremento en el costo de vida. La situación también se vio afectada por las repercusiones internacionales de la guerra en Oriente Medio.
A la presión política se suma la controversia relacionada con el nombramiento y posterior salida de Peter Mandelson como embajador del Reino Unido en Washington.
El caso generó atención después de que se difundieran versiones sobre vínculos del diplomático con el fallecido financiero estadounidense Jeffrey Epstein, acusado de delitos sexuales.




