Con fe, música y tradición, trabajadores de la construcción en distintos puntos del puerto de Acapulco se preparan para conmemorar hoy domingo 3 de mayo el Día de la Santa Cruz, celebración que coincide con el Día del Albañil y que representa una de las fechas más significativas para el gremio. La jornada destaca el valor de quienes diariamente participan en la edificación de viviendas, edificios e infraestructura urbana.
La celebración de la Santa Cruz tiene origen en el hallazgo de la cruz de Cristo por Santa Elena en el año 326 y, con el paso del tiempo, se convirtió en una tradición profundamente arraigada entre albañiles y trabajadores de la construcción en México y otros países de Latinoamérica. Como parte de esta costumbre, colocan cruces adornadas en las obras con la intención de pedir protección, evitar accidentes y bendecir los proyectos en los que laboran.
Para muchos trabajadores, esta práctica representa además un acto de agradecimiento y esperanza. UNo de los trabajadores de la construcción, Rigoberto Saldaña (albañil), compartió que desde joven, cuando inició como ayudante de obra, mantiene viva esta tradición tanto en los lugares donde trabaja como en su hogar. Señaló que esta fecha simboliza protección y también la oportunidad de conservar el empleo y el bienestar para su familia.
Desde las primeras horas del día, en diversas construcciones comenzaron a colocarse cruces decoradas con flores de papel, listones de colores e imágenes religiosas en las partes más altas de las edificaciones. Esta tradición, transmitida de generación en generación, busca encomendar las labores diarias y resguardar la integridad de quienes enfrentan riesgos constantes en su trabajo.
La festividad también se acompaña de convivios entre compañeros y patrones, donde no faltan los alimentos, bebidas, música y los tradicionales cuetes, creando un ambiente de unión y reconocimiento al esfuerzo colectivo. En algunas obras incluso se organizan pequeños festejos con grupos musicales o equipos de sonido para amenizar la jornada.
Trabajadores del sector coincidieron en que esta conmemoración va más allá del aspecto religioso, pues representa una oportunidad para valorar el esfuerzo físico y la dedicación que exige uno de los oficios más demandantes, además de reiterar el llamado a fortalecer las medidas de seguridad en las construcciones.




