Cobro de piso y violencia agravan la crisis alimentaria en Guerrero: arzobispo

La extorsión y el desplazamiento forzado están afectando el acceso a los alimentos de numerosas familias en Guerrero, advirtió el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, al señalar que grupos criminales obligan a habitantes a abandonar sus viviendas y tierras de cultivo, además de imponer cuotas por la venta de productos y exigir pagos ilegales a comerciantes.

Durante su mensaje dominical por el Día Mundial de la Alimentación, el representante de la Iglesia católica sostuvo que la paz es fundamental para combatir el hambre y garantizar condiciones de vida dignas. En ese sentido, llamó a construir comunidades donde ninguna persona represente un peligro para los demás y las familias puedan desarrollar sus actividades sin temor a la violencia.

González González destacó que la alimentación es un derecho humano que debe garantizarse sin distinciones. Al retomar un mensaje del papa León XIV, subrayó la importancia de que todas las personas tengan acceso a comida suficiente y de calidad. Asimismo, citó cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), según las cuales alrededor de 645 millones de personas padecieron hambre durante 2025, a pesar de que la producción mundial de alimentos equivale al doble de lo necesario para abastecer a la población.

Entre los factores que profundizan esta problemática, el arzobispo cuestionó los modelos económicos que privilegian las ganancias por encima de las necesidades humanas, al retomar la crítica del pontífice a una economía sin alma. Señaló que la producción de alimentos, el desarrollo económico y el cuidado del medio ambiente deben orientarse al bienestar de las personas y sus comunidades, con oportunidades para todos y sin dejar a nadie fuera.

En materia de conflictos armados, recordó que las guerras destruyen zonas agrícolas y ponen en riesgo la supervivencia de la población. Al citar las reflexiones del Papa, enfatizó que el derecho internacional humanitario prohíbe los ataques contra civiles y contra los bienes indispensables para su subsistencia. También recuperó el planteamiento de san Juan Pablo II sobre el derecho de las personas en situación de pobreza a acceder a los bienes materiales y desarrollar sus capacidades mediante el trabajo.

Finalmente, González González exhortó a fortalecer la solidaridad desde los hogares y a reconocer como hermanos a quienes enfrentan hambre o carecen de recursos para alimentarse. Entre sus recomendaciones, pidió organizar los gastos familiares de acuerdo con las necesidades prioritarias, evitar tirar comida y servir únicamente las porciones que se consumirán. En caso de que sobren alimentos, propuso conservarlos para consumirlos después o compartirlos con quienes atraviesan dificultades para llevar comida a su mesa.

Compartir
Redacción
Redacción