Variaciones térmicas en el mar de Acapulco, factor clave en la intensidad de huracanes

En un entorno climático cada vez más dinámico, especialistas han identificado que los cambios de temperatura en el mar frente a Acapulco pueden influir directamente en la formación y fuerza de huracanes en el Pacífico mexicano, lo que refuerza la necesidad de mejorar los sistemas de monitoreo.

A partir de estudios recientes, investigadores locales han documentado alteraciones térmicas significativas en la columna de agua, las cuales no siempre son detectadas por satélites, lo que posiciona estas mediciones de campo como un recurso estratégico para la prevención de fenómenos extremos.

El biólogo marino Juan Barnard Ávila, integrante del colectivo Guardianes del Coral Acapulco, explicó que los registros obtenidos en zonas costeras permiten contar con información más precisa sobre el comportamiento del océano, especialmente en áreas donde se originan o evolucionan sistemas ciclónicos.

De acuerdo con el especialista, uno de los hallazgos más relevantes es la variabilidad de la temperatura marina, que puede cambiar de condiciones frías a cálidas en cuestión de horas, generando escenarios que favorecen o limitan el desarrollo de huracanes, fenómeno que ha cobrado mayor frecuencia desde 2023.

Asimismo, recordó que en 2024 lograron detectar una corriente de agua fría frente a las costas del puerto, la cual, según su análisis, habría contribuido a desviar el impacto directo de un sistema ciclónico, aunque sí provocó afectaciones en otras zonas de Guerrero.

En este contexto, el investigador subrayó que el calentamiento del océano, vinculado a fenómenos como El Niño, continúa siendo un elemento determinante en la rápida intensificación de ciclones, por lo que insistió en la importancia de analizar no solo la superficie, sino también las condiciones subacuáticas.

Pese a la relevancia de estos estudios, señaló que las investigaciones se desarrollan sin respaldo financiero institucional, lo que limita la instalación de infraestructura como boyas oceanográficas, indispensables para ampliar la cobertura y mejorar la precisión de los datos recabados.

Finalmente, destacó que este trabajo científico tiene un impacto social directo, ya que la información obtenida puede fortalecer los sistemas de alerta temprana y contribuir a reducir riesgos para la población en una región constantemente expuesta a fenómenos hidrometeorológicos de alta intensidad.

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Redacción
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