La sola presencia de corporaciones de seguridad no basta para garantizar la integridad de las personas ni prevenir la comisión de delitos, al señalar que la impunidad es uno de los principales factores que alimentan la violencia en el país, así lo declaró el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González.
Fue durante su mensaje dominical, el prelado condenó los hechos violentos que continúan registrándose en distintas regiones, como la reciente explosión de un automóvil en Coahuayana, Michoacán, y lamentó el impacto social de asesinatos, desapariciones y agresiones que, dijo, hieren profundamente a toda la sociedad.
Asimismo, alertó sobre el control que ejercen grupos delictivos en comunidades completas mediante la extorsión, al someter la actividad económica a amenazas y restricciones que calificó como una forma de “esclavitud tributaria” que oprime a la población.
En el contexto del inicio de la temporada decembrina, reconoció la necesidad de reforzar la presencia de fuerzas de seguridad, aunque subrayó que esta medida resulta insuficiente si no se atienden las causas de fondo. Indicó que ningún cuerpo policial puede vigilar de manera permanente cada acción individual, por lo que se requiere un compromiso social más profundo.
González González enfatizó que la falta de castigo a los responsables de delitos genera un daño grave, al permitir que la violencia se reproduzca. En ese sentido, sostuvo que la impunidad se convierte en un incentivo para la criminalidad.
Finalmente, hizo un llamado a fortalecer los valores y la convicción interior, y reflexionó sobre el significado de las posadas, al señalar que la verdadera celebración comienza cuando se reconoce y acoge al otro como igual. En ese espíritu, deseó a quienes visitan Acapulco en estas fechas una estancia tranquila, destacando la hospitalidad de la población, la convivencia familiar y el mensaje de esperanza que representa el nacimiento de Jesús.





